Martes, 18 de Octubre de 2016

Krapp se sienta en su escritorio con un grabador del cual emana una voz, más joven, más vigorosa; es su propia voz relatando cómo era su vida a los 39 años. A la vez va grabando comentarios para su última cinta.
“En este espacio cerrado, Krapp sólo posee su voz. Su memoria, como su antigua voz grabada en los carretes, es manipulada y es expuesta fragmentariamente, creando cada vez una nueva enunciación de su pasado. La experiencia del espacio exterior, entonces, se presenta atravesada por un sujeto que emitió la voz en un pasado y ahora la escucha y la recompone en un encierro, tanto espacial como mental.” (Lucas Margarit en Samuel Beckett. Las Huellas en el Vacío)





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