Viernes, 21 de Octubre de 2016

De Eduardo Pavlosky
La acción transcurre en el siglo XXI, donde el avance tecnológico en los medios de comunicación pareciera acercar a las personas, y sin embargo las relaciones humanas se tornan cada vez más distantes. En el pequeño living burgués de un matrimonio incomunicado, aparecen deseos, pensamientos y realidades que se ensamblan hipócritamente para sostener una relación que ya no existe. El amante despierta fantasías en el matrimonio, aportando un aire nuevo a la rutina que los oprime y ostentando una antigua amistad, también basada en la hipocresía. Nadie se entiende, por lo tanto nada cambia y la soledad aparece a cada instante disimulada por la palabra, encubridora de los verdaderos conflictos. Este trabajo pertenece a una primera producción de obras breves que el autor escribe y estrena en noviembre de 1965 bajo la dirección de Oscar Barney Finn, con la actuación del propio Pavlovsky, Carlos Lagos y Nacha Guevara. La obra esta inscripta dentro del Movimiento Vanguardista o Absurdista; Pavlovsky prefiere definirla como “realismo exasperado”, ya que su trama oscila de manera constante entre el absurdo y el realismo.




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