Sábado, 22 de Octubre de 2016

De María De Palma

El simpático "Tano", el alegre "Gallego"; el Taita "Haragán"; la percanta "Fabriquera", la "Andaluza". Esos pintorescos inmigrantes de décadas pasadas con sus "típicas" costumbres vini9eron a este acogedor país, donde todos son hijos de Dios, sin diferencias de razas ni religiones. Sus hogares fueron los "Conventillos", donde con sus más y sus menos formaron esa gran familia. Y hoy deciden festejar esa hermandad con alegría en el viejo patio.





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