Lunes, 14 de Noviembre de 2016

La hija de Rapaccini nos propone un claro interrogante ético: hasta qué punto, en nombre de la ciencia, el hombre puede avanzar en proyectos que impliquen el sojuzgamiento de los otros, el aniquilamiento de lo diferente y la modificación de la naturaleza a su antojo.
Octavio Paz resuelve magistralmente en un único acto esta historia de encuentros y desencuentros, de excesos, de envidias y rencores, en fin, una historia que despierta en nosotros no sólo la emoción sino también, y sobre todo, un replanteo de los Valores que hacen que la vida humana tenga sentido y justificación.





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