Jueves, 14 de Enero de 2016

De Jorge Leyes
Extraer a Florianópolis y Piriápolis de una obra ya escrita, Ruta 14, fue extraño. Ruta 14 cuenta la historia de un grupo de adolescentes entrerrianos que incendian el cementerio luego de haber prendido fuego a todo su pueblo.

Florianópolis y Piriápolis son los únicos personajes no adolescentes de la obra, y los únicos personajes no entrerrianos de la obra.

Florianópolis y Piriápolis llegan a ese cementerio para cumplir un pacto suicida. Paradójicamente, siguen vivos en otro espectáculo y en otro cementerio.

Florianópolis, la muñeca, y Piriápolis, el ventrílocuo, vuelven para concretar un último número y luego cumplir con aquél pacto de amor y de muerte. Y lo llevan a cabo hasta las últimas consecuencias, para renacer.

Florianópolis y Piriápolis, artistas populares que, como tantos otros, sólo dejándose devorar por su propio mito, logran sobrevivir. Un síntoma argentino. El de aquel que sólo a partir de su inmolación, desaparición, descomposición, desnutrición, despojo, logra ser reconocido como parte de la sociedad que integra.

Ventrílocuo y muñeca, un protagonista que se vuelve antagonista de sí mismo.

El amor propio como un malentendido permanente. La patria como devoradora de vida. La ficción como herramienta de supervivencia.

Pampa y horfandad. El horizonte como abismo. (Jorge Leyes)

Este espectáculo formó parte del espectáculo: Semana de teatro de pequeño formato

Este espectáculo formó parte del evento: Buenos Aires, Sala Abierta





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