Lunes, 07 de Noviembre de 2016

De Arístides Vargas
Sus personajes son mujeres sencillas y domésticas en la mejor acepción provinciana y prosaica del término: hermanas, un poco las tías, la madre. La mujer como ser reprimido y sujeta a pequeñas tareas del hogar. Vargas nos propone desde ellas una metáfora del tiempo mediante el azar simbólico. Esas hermanas son las ciruelas del título, que envejecen físicamente, pero no en su significado, no en su sentido del tiempo. El tiempo es una figura que ordena sus emociones y sentimientos. Y sus simples avatares son avatares afectivos. La pieza nos permite revisar la dramaturgia latinoamericana y el cómo ésta ha alcanzado una forma de expresividad diferenciada y particular que nos refleja.

Este espectáculo formó parte del evento: Teatrísimo 2002





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