Viernes, 28 de Octubre de 2016

De Sebastián Raffa

Un hombre y una mujer. Encerrados. En su propia casa. Una casa en ruinas. Por el paso del tiempo. Diez años. Exactamente desde que se casaron. Un jueves. Al otro día compraron un sillón. De un cuerpo. Que ahora no sirve ni para sentarse. En estos casos la muerte es inevitable. Liberadora. Pero los vecinos se inquietan. Preguntan. Quieren saber de dónde viene ese olor tan desagradable. Y finalmente se van a enterar.

Las localidades se comienzan a dar una hora antes de cada función.





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