Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Andrea Garrote

Cercano al parque Rivadavia hay un pequeño taller de escritura creativa. Creemos que su existencia depende de no contaminar este espacio con incidentes de la realidad. ¿Pero estamos preparados para reaccionar si la realidad, con sus desquiciados incidentes, cruza la puerta?
Habí­a una vez un lugar por fuera del sistema infierno-purgatorio-cielo; entonces fuimos niños del limbo.

Ezequiel Adamosky en su libro Historia de la clase media Argentina nos cuenta quiénes, cuándo y por qué construyen la metáfora de la clase media. Desde el poder se refuerza esa construcción de identidad siempre que se necesita separar los reclamos de los sectores medios; del pueblo llano o sectores bajos. Cada vez que se produce un acercamiento entre estos sectores -en el 19, en los 60´, en el 2001- rápidamente se toman medidas y se construye discurso para que no se afiance esa identificación; los sectores medios funcionales al poder son los que se escandalizan, por ejemplo, con el hecho de que el estado subsidie transportes, hospitales, escuelas o centros culturales, y a su vez aprueban y festejan que subsidie a los grupos económicos para que nunca pierdan, aún cuando son ellos mismos los perjudicados.
Tan decisivo es el apoyo de ese sector que cuando por ejemplo en los 60´, impulsada por la revolución cubana, la clase media entra en crisis con esa idea, aparece un debate que alcanza a tener lugar en los medios masivos y que termina cuando la dictadura militar aniquila casi completamente a una de las partes. Pero por supuesto esta cuestión perdura en lo subterráneo, adentro de aquellos que nos asociamos con esa identidad de clase media ilustrada, humanista y laica que a veces nos sentimos en peligro de extinción, a veces en resistencia. Que padecemos al igual que otros sectores reveses económicos y culturales -producto de desapariciones, exilios y políticas de vaciamiento- que se vienen sucediendo desde que yo tengo memoria.
Y al no sentir ningún tipo de conexión representativa con algún grupo o acción masiva y percibir con angustia el juego del poder como indigno, cruel e invencible, cometemos el triste pecado de la omisión. Nos escindimos de la participación activa en la realidad de nuestra comunidad. Sin ir más lejos pienso en los teatristas de mi ciudad, en mí misma, ensayando encerrados a pocas cuadras de crisis civiles, de cambios de jefes de gobiernos, de levantamientos. Sintiendo conmocionados pero ajenos y sorprendidos por los accionares tanto de unos como de otros. Allí estamos en nuestro limbo, libres de culpas por no ser ricos, alimentándonos de ficciones, haciendo gala de un pesimismo político crónico ya no pensado, que peca de soberbio, que paga grandes consecuencias.
Pero por otro lado está la fuerza, la resistencia puesta en estéticas sublimatorias. Los modos de relación interpersonales que genera el teatro como arte colectivo. O los grupos de poesía, o de cinéfilos, o de los eternos estudiantes de filosofía. Pero señores, no se trasciende si no es en comunidad, no hay amor solidario sin lazo social, no hay fiesta sin amigos.

No estamos a salvo en la anestesia y la ceguera del aislamiento.
¡Cuidado! El Limbo fue invalidado por la misma institución que le había dado entidad unos siglos antes. ¡Qué inquietante idea!
Ahora dicen que un espacio imaginario, no existe más.

Andrea Garrote.

PD: Ah! Niños del limbo es una comedia. Una de puertas en un taller literario.
Este espectáculo cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Teatro.

  • Niños del LimboNiños del Limbo

Este espectáculo formó parte del evento: VIII Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA)
Este espectáculo formó parte del evento: Formación de Espectadores Temporada 2010
Este espectáculo formó parte del evento: Formación de Espectadores Temporada 2011
Este espectáculo formó parte del evento: VICENTE LÓPEZ en ESCENA l Segunda edición

Duración: 95 minutos
Clasificaciones: Teatro




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