Miércoles, 19 de Octubre de 2016

De Guillermo Cacace

Luego de la multipremiada Stéfano, Guillermo Cacace y el Grupo Apacheta continúan trabajando inspirados en la obra de Armando Discépolo. En esta ocasión, Babilonia fue el disparador inicial, al que el Grupo aborda por la vigencia de su poética (lo grotesco) y su temática en estos tiempos de crisis: migraciones económicas no deseadas, donde las relaciones de poder se han vuelto una metáfora esquiva y compleja. Sangra monta su propio texto invirtiendo la base de la acción de la obra original: ya no se trata de criados europeos en Argentina, sino de latinoamericanos en Barcelona allá por el 2001 aproximadamente. Mediante un trabajo actoral asentado en una teatralidad de profundos rasgos identitarios, el Grupo Apacheta nos acerca su propia escritura de un texto mítico de la dramaturgia argentina. El trabajo cuenta con la supervisión de Mauricio Kartun y el apoyo de Iberescena.

Síntesis argumental

Barcelona. Un gazebo instalado a la intemperie en la casa de campo de una familia de buena posición económica, hace las veces de cocina próxima a los invitados de una fiesta que comenzará en breve. Durante el desarrollo de la acción se celebra el cumpleaños de Julia, la adolescente dueña de casa. Sus padres están ausentes. Los criados son una pareja de argentinos y una criada ecuatoriana recientemente incorporada. Lobo, sirviente con más antigüedad, se ha hecho un corte en la mano que lo inhabilita momentáneamente para realizar su trabajo; y su mujer cumple los primeros meses de embarazo. Frente a esta situación, se hace imprescindible la incorporación de un nuevo empleado: Nene, también argentino. La empatía erótica entre la adolescente dueña de casa y el nuevo criado atenta sobre la permanencia en su puesto de trabajo del antiguo empleado produciendo el eje del enfrentamiento. Lobo intentará llevar a cabo un plan para que Nene sea despedido.

Cuenta Guillermo Cacace sobre la puesta en escena

El texto que montaremos en esta oportunidad está basado en la anécdota de Babilonia de Armando Discépolo. La acción invierte el orden del original: aquí no se trata de criados europeos en Argentina, sino de criados latinos en Europa.
El grupo de trabajo viene de investigar lo grotesco en el montaje de Stéfano del mencionado autor, y se lanza hacia esta nueva producción en el afán de seguir investigando el género. Es por ello, que la puesta indagará en la vigencia, ya no de un texto en particular, sino de una poética.
De tal modo, el trabajo apuntará a experimentar con el grupo de actores un estilo actoral en el que intuimos, se cifra una teatralidad con profundos rasgos identitarios.
En Sangra, a diferencia de la Babilonia original, ya no habrá esa exquisita resolución de los de arriba y los de abajo. Los tiempos han cambiado y el que somete -por decirlo de alguna manera- ya no lo hace desde un arriba explícito. Lo que produce la sumisión o la condena de los sectores menos favorecidos es un complejo mecanismo de poder cuya metáfora es más esquiva. En tal sentido, la puesta delimitará una zona de actuación a través de un tapete de césped escenográfico sobre el cuál se montará un gazebo y los protagonistas -emergentes sociales de un sistema en crisis- entrarán y saldrán de allí, de ese lugar signado por lo transitorio y por la exposición a todo tipo de imponderables. Este recurso de puesta intenta reforzar la idea del nivel de vulnerabilidad a la que quedan sumidos los personajes.
El tratamiento estético en líneas generales, como suele suceder en los grotescos tradicionales, tendrá claras apoyaturas en lo realista para despegar hacia zonas de extrañamiento, de enrarecimiento, fruto del crecimiento de los climas de la trama. Es decir, se trata de recrear en escena un verosímil que permita al público entrar en lo cotidiano de la narración para que, a medida que la acción se desarrolla, ese verosímil se convierta en un límite y entonces la intensidad de los episodios empiece a demandar un salto poético. La sospecha de animalidad en un personaje se transforma en una evidencia y el gesto adquiere nuevas dimensiones, la sospecha de precariedad en el espacio también deviene una evidencia y ya no importa el realismo de la convención primera, el espacio muta. Lo mismo para el tratamiento sonoro.
La puesta en escena de Sangra intentará relevar mediante un minucioso trabajo de dirección de actores un tipo de teatralidad que habilite en el espectador la reflexión y la sensibilidad que despierta lo dolorosamente propio.

Este espectáculo cuenta con el apoyo del INT, Proteatro, Iberescena y el Ministerio de Educación de la República Argentina.

Clasificaciones: Teatro




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