Viernes, 21 de Octubre de 2016

De Gonzalo Demaria

La viuda de un presidente de la Nación se ha quedado sola. Encarga entonces a un médico higienista, el director del Depósito de Contraventores, la selección de un chico ario, el más apto de la lista de niños pobres amparados por su difunto marido (aquellos séptimos hijos que, en vez de lobizones, se vuelven ahijados presidenciales, metamorfosis no menos honorable). La madre biológica del niño elegido es una achuradora de frigorífico y se presenta a reclamarlo. Esconde un secreto y una sorpresa. También el Doctor tiene sus motivaciones ocultas para entregar el niño a la viuda, bajo la mirada cuestionadora de un joven asistente.





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