Sábado, 16 de Enero de 2016

De Diana Raznovich

Irene Della Porta es concertista de piano pero curiosamente, el piano no suena. El público se aglomera para escuchar a Irene Della Porta tocando nada. Cuando se pacta con la mediocridad, no hay vuelta atrás. Cuando uno se resigna a hacer silencio y despreciar a La Patética de Beethoven, aún sabiendo de la necesidad de que resuene por todos lados, el condigno castigo se presenta de la manera más cruel e inesperada.





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