Jueves, 20 de Octubre de 2016

De Gladys Lizarazu
La pieza podría definirse como un “falso policial”, pues como en ese género, una intriga latente la atraviesa pero en este caso, nunca se resuelve. Con una estructura dramática que podría asociarse al formato sitcom americano, las historias se cruzan y se construyen a partir y en relación directa unas con otras. Delicia es una cincuentona que conoce en una cita a ciegas a Pichón, un policía. Tina - hija de Delicia- y su nueva pareja Frank deben deshacerse del cadáver de Ácido, que murió en casa de Tina, víctima de una sobredosis. Pichón deberá hacerse cargo de la investigación. También entran en la acción Carmelo –padre de Frank- y Lucha, una jovencita que deviene en mucama. Los siete personajes, ya se atraigan o se repelan, están fatalmente asociados. Una engañosa claridad se apropia de esta obra, donde la violencia no se libera ni siquiera en escenas como la de la muerte de Ácido o los discursos de Pichón, pero está siempre presente.




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