Viernes, 15 de Enero de 2016

De César Hazaki, Carlos Pérez
Luego de “Tangos para cantar en el Diván”, el grupo fina concurrencia presenta una historia en forma de tanguedia: Pena Maleva -tanguedia en dos medios actos. Sin ser sainete –ese género tan rioplatense- ni tragedia –ese género tan griego-, Pena Maleva es un musical que emplea recursos de ambos. Por momentos bordea el grotesco o el absurdo, pero tiene un coro que pone las cosas en su –algún- lugar. Ciriaco Lauría, hombre del arrabal, consulta a un psicoanalista por padecer priapismo, extraño síntoma que la ciencia médica cataloga como “erección dolorosa que impide el goce sexual”. Iniciado en el arte de manejar el cuchillo por su maestro, el Payo Ruiz, Ciriaco ha sufrido el desengaño de una mujer que desembocó en un desenlace fatal. Huyendo de la pena maleva (y de la policía) se refugia en Tucumán donde un amigo, el Pato Laguna, le ofrece cobijo. Allí conoce a la Rosita, prostituta que lo deslumbra y provoca un vuelco en su vida. La voz oracular de Tiresias lo orienta hacia ella. En tanto, el analista interpreta la raíz inconsciente del priapismo desde su seguro refugio en las obras de Freud.




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