Jueves, 27 de Octubre de 2016

De Juan Pablo Bochaton

La obra tiene por fin exponer las vivencias de tres personajes en un mundo físico en aparente distorsión, inspirado en la obra plástica de Vincent Van Gogh “Mi cuarto en Arlés”, trasladando las coordenadas de ese mundo a las impresiones mentales de los personajes.

Contemplar “Mi cuarto en Arlés”, con su punto de fuga descentrado, genera la sensación de una catástrofe suspendida. Si se proyectara cada línea desde ese centro, rápidamente todo el espacio colapsaría, no pudiendo sostenerse más que en un único instante de contemplación; permitiéndonos de esa manera ver por los ojos del creador, quien nos introduce en un mundo ajeno que nos atrapa y nos termina por pertenecer.

En “La cima de los desesperados”, esta objetivación de lo subjetivo es encarada por tres personajes que confluyen en un punto y se proyectan en fuga a un infinito cada vez más personal y mezquino, pero con el cual nos podemos identificar.

El mundo ciego de Márquez no está menos privado de luz que el del Turco y Ana, enceguecidos por la envidia y la ambición.

Así, habitar la piel de estos tres individuos nos permite contemplar los hechos sin tener que justificarlos. No se puede tomar partido más que momentáneamente, ya que sus acciones nacen de un centro errático, cuyo Big Bang proyectó un mundo imposible de ser juzgado objetivamente, donde nada es definitivo, ni está bien ni mal.

Los espacios mentales de cada personaje colisionan, readaptando sus órbitas y recreando el rumbo.

Sobreponiéndose unos a otros, logran recortar su figura y destacar, en proporción a la fortaleza con que cada uno defiende sus fines últimos. Marcan su territorio gritando “¡el mundo para mí es así!”. Proyectando de esa manera su destino, con retazos de realidad manipulados a discreción y en los cuales se debe creer, de modo tal que el íntimo mundo, ordenado y perfecto, movido por engranajes de acciones y reacciones, resulta a ojos de los demás, estar claramente en falsa escuadra.

“¡Así es mi cuarto en Arlés!” gritó Van Gogh.





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