Viernes, 02 de Diciembre de 2016

De Adrián Alvarez

Tragedia porteña

Grupo Natyasastra

“Dolor incesante que vibra en la médula de cada uno de nosotros”…Cada personaje parece susurrar a cada paso estas palabras, como si se tratara de una letanía, esperando siempre una respuesta. En sus cuerpos han esbozado con material indeleble mapas exactos de una “herida antigua”, tan solo para ser oídos, para ser mirados, para Ser en un espacio y un tiempo que se ha cristalizado: Buenos Aires, un hotel de pasajeros. Ser en el dolor y en duelo constante, ésta es la única vía posible para estos personajes. Una vía circular, indefectiblemente, que recorre una y otra vez estaciones alucinadas en las que, al parecer, nadie decide descender. Este movimiento-recorrido es el que les imprime un hallazgo de esa vida tan deseada: una ilusión que quizás pueda denominarse París. Si la felicidad existe allí, ésta les es negada, es entonces cuando asistimos a una lucha, a un encadenamiento de contradicciones entre el individuo y diferentes figuras de “lo otro” que se imponen y finalmente vencen. Estos atributos hacen que la esencia trágica se haga presente como condena dilatada de unos personajes existentes únicamente desde el dolor y el fragmento.

/…la dificultad de no poder enfrentarse cara a cara con lo imposible. De decir y hacer lo que en otro tiempo no se ejecutó…/

Clasificaciones: Teatro




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