Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Samuel Beckett

Grupo Actoral 80 (Venezuela)

"El final está comprendido en el comienzo y sin embargo uno continúa."

"Final de partida" es la segunda obra teatral publicada por Samuel Beckett, después de "Esperando a Godot" (1953). La escribió en francés (Fin de partie) entre 1954 y 1956, fue publicada en 1957 y estrenada ese mismo año por el actor y director francés Roger Blin en el Studio des Champs-Elysées en París. Es menos ambigua que "Esperando a Godot", más claustrofóbica y más directa, pero ambas representan dos obras maestras y emblemáticas del teatro de Beckett. Cuando le preguntaron a Beckett que resumiera su nueva obra, éste respondió que mientras en su primera obra todo el mundo
esperaba la llegada de Godot, en su segunda obra todos esperarán la partida de Clov.
Se cree que fue inspirada por el relato bíblico del Diluvio Universal y el Arca de Noé, Ham (Cam en español) es el segundo hijo de Noé, y se supone que le dio el nombre a Hamm, uno de los personajes de la obra, del cual también se ha dicho que fue inspirado por el personaje del Rey Lear de Shakespeare. Si de símbolos e interpretaciones se trata, "Final de partida" también ha sido reducida a la historia de un martillo y tres clavos, ya que sus cuatro personajes son: Hamm (Hammer, martillo en ingles), Clov (clou, clavo en francés), Nell (nail, clavo en inglés) y Nagg (nagel, clavo en alemán). Pero independientemente de estas interpretaciones, sabemos que Beckett la escribió bajo el dolor y el influjo de la muerte de su querido hermano Frank y como toda obra de Beckett su significado siempre es un acertijo, donde no hay espacio para interpretaciones absolutas. "Final de partida" es una metáfora existencial, una metáfora fúnebre, donde toda la existencia se reduce a un vacío sin sentido, estamos condenados de por vida a una soledad absoluta.
Beckett nos presenta en "Final de partida" a cuatro personajes desvalidos, encerrados en un refugio, arca o claustro, un espacio completamente gris. Hamm, ciego y paralítico, se está muriendo en un mundo que parece estar llegando a su final, aunque parece sentir una cínica satisfacción ante el ineluctable designio de la extinción general de la vida y la humanidad. Al mismo tiempo Hamm se va resignando a dejar la comida, los calmantes, y finalmente a su sirviente Clov, de quien depende completamente, y quien a través de toda la obra enfatiza su deseo de irse, de partir, aunque esto parezca imposible. Sus padres Nagg y Nell, quienes perdieron sus piernas, hace mucho tiempo, en un accidente de bicicleta, viven en unos pipotes de basura, de los cuales emergen eventualmente para ser insultados por Hamm, por el simple hecho de haberlo engendrado. Sin embargo Nagg y Nell encuentran tiempo para contarse historias del pasado, que aún incitan ciertos deseos. Su madre Nagg aparentemente fallece y Hamm, sabiendo que Clov lo va abandonar, se prepara para su última batalla, sobrevivir a su padre y entonces encarar lo inevitable, sin la ayuda de los objetos que le han servido de consuelo en los últimos tiempos.
Final de partida presenta una estructura cíclica, con un diálogo de forma circular, una intricada estructura dramática que contradice las estructuras teatrales tradicionales. Sus personajes están despojados de todo lo accesorio, donde el empobrecimiento, la desnudez y la minusvalía son sus rasgos más relevantes. Además está impregnada de ese humor característico de Beckett: tierno y rancio, humano y esperpéntico a la vez.
José Ramón Ortiz





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