Viernes, 04 de Noviembre de 2016

De Silvio Lang, Idea Vilariño

Nada de Dios es un poema teatral abierto del encuentro amoroso y el uso feliz del cuerpo.

En Nada de Dios tal como acontece en toda relación que cualquiera pone en juego no hay guión preestablecido. Los actores y actrices ejecutan la obra cada vez por única vez. No representan sino que re-materializan la escena.
Experimentan: ponen en riesgo todo su cuerpo sintiente y pensante. Se con-mueven y re-suenan con la palabra poética de Idea Vilariño (1920-2009), poeta popular uruguaya. En la apertura de esta escena el presente inesperado de cada encuentro que se sustrae al destino de cualquier dios toca un poema y hace sonar los cuerpos. El decir de cada poema es el clamor de este surgimiento entre-los-cuerpos. Los cuerpos se organizan y despliegan por una lógica relacional de la com-pasión. El poema es un "residuo cantable" de un
proceso en el terreno concreto de la vida; una elocuencia en el colmo de la experiencia. En este mundo de los cuerpos elocuentes y concretos, nada de Dios. O como escribió Vilariño en un papel cuadriculado con imprenta mayúscula mientras moría el pasado 28 de abril: "NADA DE CRUCES. NO MORÍ EN LA PAZ DE NINGÚN SEÑOR".





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