Martes, 19 de Enero de 2016

De Raquel Prestigiacomo

El texto se construye en abismo: el espacio y el tiempo tienen límites inciertos, entonces la trampa es infinita. Si no hay límites no se puede escapar ni esconderse y la único que surge como solución momentánea es tratar de desaparecer por cuenta propia y no por cuenta ajena. La propuesta es desafiante y busca un público no pasivo que podrá elegir en qué parte de la trampa quiere dejarse atrapar.





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