Domingo, 24 de Enero de 2016

De Carlos Gorostiza

Grupo de Teatro Rioplatense


Un triángulo de seres comunes sirve al autor para geometrizar en torno a un centro simbólico: el reloj, las facetas biológicas, existenciales y aún metafísicas del tiempo. El reloj es el punto de encuentro o de choque si se prefiere, de las distintas estrategias que los personajes emplean ante la angustiante realidad de su transcurrir. La fantasía popular "veinte años no es nada", y el cínico "nosotros todavía podemos contarla...", son parte de este teorema dramático, que con un dejo de tristeza y grotesco, Gorostiza nos plantea.





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