Miércoles, 18 de Enero de 2017

De Sófocles

Creón condena al cadáver de Polinice a yacer insepulto. Antígona desoye a su rey y entierra a su hermano.

Creón no tiene otra salida que la de condenarla a muerte. Hemón, su hijo y prometido de Antígona, se suicida.

Y no es el único que elige este camino: la reina también lo hace, y Creón se queda solo...

Así, los personajes de la obra se hallan inmersos en el conflictivo desencuentro entre el orden social y el del individuo.

La ley pública -el imperativo social-, y la ley propia -el deseo-, constituyen el nudo de una oposición irreductible, donde la derrota de la pureza, que se niega a adaptarse, es la conclusión inevitable.





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