Miércoles, 19 de Octubre de 2016

El trastorno de los pulpos es la tercera parte de una trilogía en la que Cipriano Argüello Pitt aborda la temática "el encierro". Un encierro no solo físico sino también psicológico. "Podemos estar encerrados en nuestra propia casa, o en nuestra propia moral", afirma el director que comenzó la trilogía con Acá adentro del 2006/2007, prosiguió con Salsipuedes en el año 2008 y el siete de marzo estrenará la última parte titulada El trastorno de los pulpos. Esta obra, al igual que las dos anteriores dialoga con textos clásicos componiendo un palimpsesto que deja ver por debajo del teatro contemporáneo la tinta utilizada por los clásicos. En El trastorno de los pulpos se re-toma el melodrama a través de personajes cuyas conductas están fuertemente regidos por la moral.

En esta obra nos encontramos con una familia, una casa y el orden de la casa. La familia como la primera instancia de vida en comunidad y de conflicto por los roles, las reglas y la convivencia. El mundo exterior puede ser una promesa de felicidad o una amenaza, pero sin lugar a dudas un territorio extraño que imprime tensión y deseos.

En Córdoba, algunas familias tradicionales del Cerro de las Rosas llaman a los habitantes de barrio jardín "Los pulpos de barrio jardín", justamente por considerar que su fortuna parte del oportunismo y de su capacidad de adaptación y de captación de recursos. En El trastorno de los pulpos, el dinero se presenta como medio de inclusión-exclusión y los afectos se negocian como mercancías. El trastorno de los pulpos marca este territorio difuso donde la moral cae aplastando cualquier posibilidad de encuentro.





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