Sábado, 03 de Septiembre de 2016

De Ximena Banús

Desvelada y sola -por Esteban Bieda

Si el alcance de las palabras no fuese más allá de su significado, “Desvelada y sola” sería una incógnita: ninguna de las mujeres a las que le da vida Ximena Banús está desvelada, ninguna está sola –a excepción, quizás, de una–. Menos desvelada y menos sola está Lucila Dominguez cuando, entre monólogo y monólogo, despliega ese lienzo suave que es su voz y sus canciones. Pero afortunadamente las palabras son mucho más que lo que significan: las cuatro mujeres que viven en el alma y el cuerpo de Ximena Banús son una prueba de ello. Porque, ¿no está sola, acaso, la psicóloga que se enfrenta a una platea anónima y oculta en la penumbra? ¿No está sola la extranjera que responde un interrogatorio? ¿Qué más solo que una movie-star en decadencia o una locutora de radio, tocada cada tanto por las anécdotas de sus oyentes telefónicos? Una carcajada incontenible vertebra cada monólogo, el vestuario estridente, el histrionismo que coquetea con los límites. Y entonces,la música. Esa caricia sonora que Lucila Dominguez mide con precisión, que no está allí para permitir cambios de vestuario o de aire: “cuidado, señores”, parece decir, “que se están riendo de cosas terribles”. Y es allí, en esa combustión que provocan el grotesco y la canción, donde la carcajada se colma de sentido, donde la mueca se completa: todos estamos desvelados, todos estamos solos, pero eso no es razón, como bien nos enseñan estas muchachas, para que no nos podamos reír de eso.

Este espectáculo formó parte del espectáculo: El vientre de la ballena

Este espectáculo formó parte del evento: Ciclo de unipersonales femeninos en Inboccalupo

Clasificaciones: Unipersonales




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