Martes, 18 de Octubre de 2016

De Marcelo Zappalá

Una metáfora se puede revelar con un microscopio, pero prefiero el caleidoscopio. Una metáfora puede ser el milagro de Santa Bernardita, yo prefiero el nacimiento de mi hija. Pero la vida no siempre nos sonríe como una azafata, y en ese momento de desilusión, una metáfora puede ser mi mejor piropo o mi más extraordinario avioncito de papel, o cruzar a la abuelita ida y vuelta, y definitivamente me enamoro y me como toda la torta.





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