Martes, 18 de Octubre de 2016

De Alberto Vaccarezza

Asomados al balcón de nuestro pasado nos encontramos con el guiño complaciente de Vacarezza y ahí nomás, el embrujo y el beleño del sainete porteño se mezcló con la fuerza irreverente de Tedrys.

Y es así, que humildemente, nos aprestamos a dar brillo al alegre conventillo vociferando: ¡Atención al desarrollo, que el viejo sainete criollo, vuelve otra vez a cantar!





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