Domingo, 23 de Octubre de 2016

De Raul Brambilla
La obra se sumerge en un encuentro imaginario entre dos cineastas franceses, Jean Vigo y Georges Meliés, que se cruzan en un estudio de fotografía, entre cenizas de celuloide, en el Montparnasse de 1930. Los acompañan tres personajes de ficción: el fotógrafo Jacques, la bailarina de cabaret Corinne y Monique, una joven modelo. El corazón en una jaula habla de la complejidad de los hombres, sus miedos, la amistad y el amor, pero sobre todo de lo que significa la elección entre hacer lo que uno quiere, y lo que los otros quieren que uno haga. Sensibles y poéticos, los diálogos entre estos personajes, históricos y de ficción, dan vida a otra historia que se extiende más allá del encuentro entre dos cineastas en la Francia del ´30. La obra busca un encuentro con el texto detrás del otro texto: el texto detrás de la fachada de Montparnasse, el cine, el surrealismo, la fotogenia, Jean Vigo, Cero en conducta, Georges Meliés, y su Viajes a la Luna. Y lo encuentra de la mano de la magia de Meliés, interpretado por Osvaldo Bonet, con Marcelo Mininno, en la piel de un entrañable Jean Vigo, Aldo Pastur en el papel de Jaques, Belén Zapiola como Corinne y Macarena Cuenca, interpretando a Monique. El corazón en una jaula es fundamentalmente un trabajo de actores, de relaciones íntimas, de mínimos gestos. La puesta recrea una atmósfera particular, que sirve de apoyo e inspiración a esa labor de los actores: está presente el realismo poético francés, que tan importante fuera para la historia de su cine y las ideas surrealistas se encuentran en un punto de apogeo. La mixtura de esos mundos, realismo poético más surrealismo, es lo que da el tono a esta historia.




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