Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Griselda Gambaro

¿Por qué el ser humano acepta sin mayores resistencias los abusos sobre su propia dignidad?

¿Por qué el ser humano acepta el autoritarismo del orden establecido como normal?

¿Cuántas veces se nos tienen que caer las paredes encima?

Ya no hacen falta uniformes, ni machetes, ni pistolas, para dominar, explotar y humillar en cualquier orden social establecido.

Las mentes se achican sistemáticamente, como las paredes de este cuarto macabro...solo hace falta dejarse llevar...abandonarse y asumir que todo está bien...dejarse llevar... aceptar lo que siempre consideramos como inaceptable.

Un simple paseo de Domingo puede transformarse en algo escalofriante...

Una mujer es invitada a acompañar a dos hombres (el alto y el bajo) a unas dependencias del gobierno para averiguar sus antecedentes.

Más allá de estos datos anecdóticos, la trama se teje en torno de juegos verbales y fuerzas que se contraponen, en una habitación cuyas cuatro paredes se ciernen poco a poco sobre la víctima, acorralándola hasta minar, su voluntad, una crueldad que procede de la victimización que toda una sociedad sufre pasivamente, sin rebelarse.

También los personajes que reciben a la mujer se irán lentamente transformando..

En esta danza macabra nada tiene sentido, sólo el placer de someter a alguien hasta el límite, sólo el placer de observar, que a pesar de saber que va a perder la vida, esa mujer sigue aceptando a la autoridad sin ningún tipo de resistencia, fabulando que nunca las paredes se le van a caer encima.

"Cuando el teatro rompe esquemas y proporciona al espectador datos tremendos sobre su condición humana, "le mueve el piso" o trata de integrarlo a un mundo que no le ofrece ya seguridad. La actitud lógica, entonces, es de rechazo.. Salvo que uno sea bastante joven como para sentirse capaz de modificar ese mundo"

Griselda Gambaro


Clasificaciones: Teatro




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