Sábado, 05 de Noviembre de 2016

De Diego Palacios

Mientras se escucha una melodía incómoda, un cuadro se destiñe en una de las paredes del Club.. Y cuando las puertas se abren todo se mezcla. Ya no hay afuera ni adentro y todo parece detenerse. El pasado y el presente pasan a ser un capricho del tiempo y un espejo que todo lo contempla se sigue quebrando por aquello que no se puede decir. De a poco la melodía se va silenciando y se transforma en el ruido de un engranaje eterno donde no hay fines trascendentes ni revelaciones vomitadas. Y sin dejar de mirar, todo vuelve al mismo lugar. Nada acaba y un círculo se abisma sin pausa. Una libertad intolerable se impregna en el ambiente y con ella se abre una vez más el pasaje hacia la oscuridad.


¡Cabaret La Rosadita los espera!

Clasificaciones: Teatro




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