Martes, 18 de Octubre de 2016

De Rodrigo Serrano Gonsebatt

Durante 15 días corridos promediando el mes de Julio del año 2006, inmerso en un momento crítico, el autor escribe de manera cuasi catártica los primeros bocetos de lo que luego de mucho trabajo se volverá el texto de “Gesell”. En Octubre del mismo año, junto con Ariel H. Pérez comenzaron el proceso de audiciones para completar lo que hoy es el Grupo [Pluscuamperfecto] Teatro.
Durante todo el 2007 focalizaron su trabajo en el proceso de búsqueda. No pretendían nada expeditivo. Aprender y aprehender. Investigar, ponerse en situación, llevarla al máximo, agotarla, indagar hasta el hartazgo, incluso luego de él. Así como Gesell... surgió y se mete de lleno en la crisis, ellos también se vieron en ELLA.

En diciembre del año 2007 participaron con “Gesell (ver.13) guorkinprogress” del festival Patafest ´07 organizado por el Espacio Pata de Ganso. En abril de 2008 estrenaron "Gesell... o pensamientos que surgen durante un confortable baño caliente (ver.17)” en el Teatro Viejo Palermo haciendo funciones hasta Julio. En Septiembre de 2008 se estrenó “Gesell (ver.48) … il morto qui parla”. Un proceso que, de forma sorpresivamente trilógica, cierra un trabajo de rigurosa búsqueda, sobre el gen de la supuesta verdad escondido en esta realidad simulacrada.

Supongamos un hombre cualquiera en una acción cotidiana. Duchándose. Imaginemos la densidad de un espacio saturado de aire húmedo y caliente. Un invernáculo que se torna oscuro cuando lo ojos se cierran y nace una canción. Instante arquetípico por excelencia para que la crisis estalle y se desparrame en partículas que nacen como una unidad nueva, independiente, como pensamientos que usurpan el espacio psíquico. “Gesell” encarna el micro instante previo a ese acontecimiento magnánimo, a ese estallido de la nada, del blanco enceguecedor, del vacío. Es el devenir de una crisis tras otra. Un estallido que pretende buscar el significado de la existencia. Pero fracasa. Se contamina. El hombre necesita de la estructura. La partícula entonces se convierte en relato. Intenta contar una historia. Pero fracasa. Es minuciosamente analizada. Necesita ser organizada dentro de parámetros previamente estipulados. Parámetros que fueron puestos a prueba una y mil veces. Pero fracasa. No contempla la variable de lo impulsivo. La sorpresa de un estallido puede acabar con todo lo planeado. Acabar en la misma nada. Sin embargo, puede que realmente exista un final...

Clasificaciones: Teatro




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