Martes, 18 de Octubre de 2016

De Sergio Sabater

El último cuento de Borges -nos dice Ricardo Piglia- el que imaginamos (sorprendidos por la perfección de ese fin) como el último cuento de Borges, surgió de un sueño. Borges, a los ochenta años, vio un hombre sin cara que en un cuarto de hotel le ofrecía la memoria de Shakespeare. En el relato -que se escribirá años más tarde - , un oscuro escritor, que ha dedicado su vida a la lectura y a la soledad, por medio de un artificio muy directo y sencillo (como los que Borges ha preferido siempre para construir un efecto fantástico) es habitado por los recuerdos personales de Shakespeare. Aquí se inicia la aventura de nuestro espectáculo que, a través de las puertas que nos abre el cuento de Borges, se propone una indagación en torno al enigma de la memoria personal, y al modo en que la lectura y las obras literarias se traman con los recuerdos que hilvanan nuestra biografía.

Este espectáculo es parte de la programación cultural de la Secretaría de Extensión del Departamento de Artes Dramáticas del I.U.N.A.

Clasificaciones: Teatro




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