Miércoles, 19 de Octubre de 2016

De Nicolás Barsoff

El deseo de entretener, las fuerzas para soñar, y por sobre todo, la magia de este increíble grupo de artistas, conforman la fabulosa historia del espectáculo más maravilloso de los últimos tiempos. Pero aquí, dónde hay sonrisas, quedarán bocas tristes. Dónde hay risas, yacerán las lágrimas. Dónde hay alegría, abatirá la tristeza. Y dónde está la magia, subsistirá un puñado de cenizas.
Esta es la historia de un circo que ya no está. Cómo la llama de una vela que brillaba por su esplendor, y fue apagada por un rápido y frío viento. Parecía eterna la llama, y parecía eterno el circo, pero a la vez, cómo el viento, un trágico accidente arrebato los sueños a este pequeño grupo de artistas. Se entristecieron, en un principio, pero una cosa llevó a la otra, y de una lágrima nació una pelea, y de una pelea se hicieron dos, tres y cuatro más. Y así llegamos la presente, el último día del circo, con sus integrantes a punto de separarse para siempre, por un terrible error. Ni yo, un simple presentador, puedo sacarme aún de mi corazón el recuerdo de lo que fue la mujer más hermosa del mundo: Citrulina, y su horrible muerte.
Estamos a sólo a unas pocas horas de que el circo perezca, con sus integrantes cegados por la sombra de aquel terrible accidente, que, poco a poco, conocerá la luz.
Ahora los dejo volar en este eterno ensueño, en esta increíble fantasía. Bienvenidos al Circo Toupet.

Clasificaciones: Teatro




e-planning ad