Lunes, 18 de Enero de 2016

De Pablo Elías Quiroga
Dos hermanos hartos de tener que convivir con un padre que todos los días decide encerrarse en su habitación, intentan por todos los medios posibles, llegar hasta él. Su fracaso no podría ser más rotundo, el padre no solo no contesta a sus pedidos, sino que la casa que alquilan comienza paulatinamente a destrozarse. Obligados a vérselas cara a cara con la realidad y sus obstáculos, la obra ahonda en las diferentes reacciones de los dos jóvenes de sexo opuesto y plantea una metáfora alarmante de la Argentina de hoy. Precisamente la ausencia física del tercer personaje es lo que lleva a la obra a un terreno de ambigüedad donde se hace indistinta la existencia real de los personajes, y se hace presente el teatro como arte representativa de una realidad tangente y cotidiana tanto para los espectadores, actores, técnicos y directores.




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