Viernes, 21 de Octubre de 2016

De Franklín Rodriguez

La escritura escénica, pone el acento en la interpretación de las actrices, sus acciones y expresión para hacer evidente el sentido del texto dramático, que desde el humor, la sátira y el absurdo, descubre en los seres humanos de nuestro tiempo el afán obsesivo por perpetuar la juventud. De una manera muy amena y divertida, pone en tela de juicio la frivolidad de una cultura que se destaca el acento en el "parecer", olvidando los valores del "ser" y desechando todo aquello que recuerde la edad, el tiempo, y la vejez que ha dejado de ser símbolo de sabiduría y reverencia; para transformarse en un sinónimo de horror y decadencia, cuando no una cualidad vergonzante que se debe ocultar y maquillar.





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