Jueves, 09 de Octubre de 2014

De Samuel Beckett

Compañi­a de teatro "La Pajarita de Papel" (Madrid/España)

Dos días de la vida de Didí y Gogó constituyen Esperando a Godot. El primer día, los dos compañeros aguardan en un camino, junto a un árbol, a un tal Godot con quien están citados. No es Godot quien llega sino Pozzo y Lucky, el amo y su esclavo, el uno tirando con una cuerda del otro. El encuentro termina con un escandaloso número verbal de Lucky, a quien se invita a "pensar". Un muchacho, enviado de Godot, viene a anunciar a Didí y Gogó que aquél "no vendrá esta noche, pero sí mañana con seguridad". Bruscamente oscurece y sale la luna. Esta primera jornada de espera ha terminado.
La segunda jornada se desarrolla de manera casi semejante y los temas son recogidos y explotados en un ángulo diferente: los zapatos, los recuerdos, el árbol, la cita improbable, etc. Pozzo y Lucky, laminados por un mortal deslizarse del tiempo (el amo se ha quedado ciego y el esclavo mudo) dan una vueltecita y se van.
El mismo mensajero viene a anunciar el aplazamiento de la cita: "Godot vendrá mañana". Didí y Gogó tratan de ahorcarse, pero renuncian. Cae el telón.
Podría alzarse para varias jornadas más, hasta el infinito; volverían los mismos temas, gastados por el uso. Los mismo personajes más maltrechos acaso, erosionados por el paso del tiempo pero invencibles, ya que seguirían hablando. Godot no acudirá a la cita y la cuerda se romperá siempre.
La peculiar riqueza de una obra como Esperando a Godot radica en que nos sitúa ante una gran variedad de perspectivas diferentes. Abierta a interpretaciones filosóficas, religiosas y sicológicas es, por encima de todo, un gran poema sobre el tiempo, sobre la fugacidad y el misterio de la existencia, la paradoja del cambio y la estabilidad, la necesidad y el absurdo
En Esperando a Godot, Samuel Beckett sobrepasa el estado de pensamiento conceptual porque el lenguaje se sitúa en una relación de contrapunto respecto a la acción, y los hechos escondidos tras él quedan al descubierto añadiendo nuevas posibilidades que sirven como instrumento del pensamiento y de la exploración del ser.
Esta producción de La Pajarita de Papel utiliza una nueva traducción de la obra utilizando el texto revisado y corregido por el propio Samuel Beckett.
La propuesta artística parte de la revisión que el propio autor hace del texto desde su visión como director, así como de los nuevos análisis acerca de su teatro y sus pautas estéticas como hombre de teatro llevadas a cabo por James Knowlson y Antonia Rodríguez Gago, en la que se descubre un teatro más descarnado, con menos alusiones al arte del clown, vinculado a las teorías de Gordon Craig o Antonin Artaud en cuanto a la poesía del teatro, y a las de Bertolt Brecht y su estética del distanciamiento. Revisión ésta que ha alcanzado muy levemente a nuestro país dada la carencia de publicaciones y traducciones al respecto, y a la que esta producción quisiera añadir una aportación desde la puesta escena y el proceso creativo, en definitiva desde el teatro mismo, indispensable para completar el análisis del público y de la crítica especializada.

La Pajarita de Papel es una compañía de teatro independiente con 25 años de existencia. Su fundamento esta en la búsqueda constante del rito teatral, de la esencia, de lo invisible, de aquello que hace del teatro un arte vivo, latente y libre y, por tanto, fuera de consideraciones externas a la creación en si.
Sus fuentes están en la tradición teatral europea y en la práctica constante y artesana del arte del teatro. Su objetivo es la creación de vínculos con un público con el que crecer y que va al teatro a la búsqueda de espacios de libertad y estimulo vital.





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