Sábado, 16 de Enero de 2016

De Jacobo Langsner

[...] fue la versión cinematográfica la que le dio el espaldarazo final. El pueblo se reconoce en sus personajes y como se reconoce en ellos, los entiende, los perdona y los ama.
Inteligente esta carroza, que además de divertirnos, sabe hacernos pensar y alerta desde las formidables tribunas que son el escenario y la pantalla, contra el egoísmo, la indiferencia y la falta de solidaridad. Nos reímos y pensamos. Nada fácil. Pocos supieron hacerlo. Uno lo hizo muy bien, hace 400 años; se llamaba Molière. Otro es Langsner.[...]


CHINA ZORRILLA, Buenos Aires, 20-12-2001





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