Domingo, 17 de Enero de 2016

De Ugo Betti

Tres mujeres en una isla desierta, tan desierta como su soledad. Un personaje extraño: instinto animal y misticismo se inserta en sus vidas. Y desata el drama pasional de pertenencia entre madre, hija y cuñada. Y una parábola final, casi religiosa.

Los cuatro personajes con conductas absolutamente contradictorias transitan su abismo de amor-odio, en la encarnizada lucha entre sus propias y opuestas necesidades y entre sus necesidades y el otro. Y es ahí donde priman los intereses más primitivos, perdiendo el otro su calidad de sujeto. La desvalorización del otro, por acceder a los propios objetivos, actuando como instinto o como pulsión, genera la conflictiva dramática, que en forma paradójica tiene un final moral.





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