Lunes, 17 de Octubre de 2016

En la obra original, Cocteau quiso revivir el melodrama y explotó al máximo el juego de las coincidencias.
Su trama básica retrata a una reina de un país cualquiera de Europa central que vive en un empecinado aislamiento desde la muerte de su esposo, asesinado el día de su boda. Una noche, en el aniversario de la tragedia, un poeta anarquista penetra por la ventana a su habitación con el propósito de asesinarla. Por curiosa coincidencia, el anarquista es el exacto retrato del difunto rey. A partir de allí, los acontecimientos se precipitan.
La adaptación para la escena lírica supuso buscar los momentos de mayor lirismo, concentrar el drama original, dar mayor acción a una obra original de largos monólogos y escribir algunas escenas nuevas. Como todo libreto operístico, se aparta del original sin renunciar a que quede lo esencial de la idea del autor.

Musicalmente la ópera se encuentre entre la tonalidad y la atonalidad libre. No hay música electrónica, ni series dodecafónicas, ni serialismo. Hay libre juego tonal sin renunciar a los motivos guías.

La obra no incluye coro y los personajes principales tienen la siguiente asignación de registros: "La Reina" es mezzosoprano, "Azrael" (el ángel de la muerte) es un tenor lírico, "Noemí" es una soprano lírica, "Oskar" es tenor, "La Archiduquesa" es contralto y "Ricardo" es barítono.

Clasificaciones: Musical, Teatro




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