Viernes, 22 de Enero de 2016

El Laboratorio de Teatros Marciales (Marzo y Abril de 2008), en relación al terrible dios Ares, se intersectó con un proyecto pendiente, el de realizar una obra vegana. La marcialidad intervino a modo de perseverancia y templanza de ánimo. Y la "disposición a matar", propia de este arquetipo, transmutó en fortalecimiento de nuestra capacidad y nuestras convicciones de amor.

Laura se pregunta si hay algo más allá del narcisismo, más allá de mamá y del propio cuerpo, un sentido altruista no autosacrificial, una lucha que no implique martirio.
Laura asume que mamá no siempre puede estar ni siempre va a estar, y logra transformar ese duelo en convicción de amor.
Su "amigo" Maxi, le toma un casting actoral, y se "compromete" a ayudarla. La prueba definitiva es escupir leche en linea recta, leche de vaca, en este caso un "recurso estético". Laura no puede hacer lo que se le pide. No quiere. Y con eso se gana, por parte de su "amigo", acusaciones de fanática, eterna adolescente, excéntrica, inadaptada, suicida social... y esa negativa la deja fuera de competencia.
Pero antes de retirarse del juego llega a ver la máscara detrás de la máscara: un fantasma de odio implacable, una mente sin alma que destruye en nombre de "la realidad".
Comprenderlo no podría significar no resistirle.
Laura no pierde la fe, asume en sí misma "la voz de los otros".
Su fuerza es el amor por esta vida que todos compartimos.
La victoria vegana nunca podría ser la del odio.

Inspirada en el cuento "La voz de los otros" de Ana María Aboglio

Ficha técnico artística
Actúan:
Andrea Ebrahim, Lan
Puesta en escena:
Lan




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