Sábado, 07 de Enero de 2017

De Matias Vitali

Cuatro jóvenes amigos. Una amistad consolidada desde hace años. Tiempos de secundaria son traídos al presente continuamente. Un sábado a la noche, se juntan en la casa de uno de ellos. Esta vez toca en la casa del abuelo de Diana. Rumores de este extraño personaje y de su pasado como convicto, acusado de un famoso asesinato, circulan en el aire espeso de esta noche de tormenta.
Bárbara tiene un compromiso con Sonia, debe concurrir a una fiesta a la cual ya no quiere ir. A raíz de esto, los cuatro jóvenes comenzarán a hacer un simulacro y a crear una farsa difícil de sostener, basados en inútiles peripecias y con el fin de evitar a Sonia, quien va enfureciéndose cada vez más con la impunidad de estos personajes hasta que logran sacarla de quicio definitivamente y despertar su instinto más violento. Entretanto algo sobrenatural, que escapa a los ojos de ellos, está modificando sus comportamientos, sus relaciones y los conduce a llevar a cabo conductas que permanecían dormidas y escondidas. La luz que se corta, el equipo de audio que funciona como quiere, los telefonos con vida propia, la presencia de otros en la casa van oscureciendo la noche. Noche que encuentra un amanecer con una venganza y una revelación.
Los personajes de este relato, que combina el humor con el drama y el terror, viven en un constante error. Tropiezan siempre con una misma piedra y no son capaces de ver aquello que está al alcance de la vista, miran pero no ven, o no quieren ver . El juego de la apariencia entre lo presente y lo ausente, lo oculto y lo evidente, la mentira y la verdad.

ENFOQUE DRAMATURGICO:
Acerca de la Trilogía

La Venganza es la primera parte, o la primera obra, de una trilogía dramatúrgica que explora desde distintos puntos de vista un mismo eje temático: LA VERDAD.Las obras que componen la trilogía son: La Venganza, La Conspiración y El Secreto. El criterio fue crear historias grandilocuentes, grandiosos y fabulosos relatos poco probables que pudieran sucederle a cualquiera, en cualquier lugar, dejando en evidencia que lo inimaginado puede suceder y que la tragedia puede ser un descenlace posible. Las historias no tienen conexión, ni continuidad. Son otros personajes, otras historias, otros mundos y, tal vez, otros lenguajes. La única unidad es la respuesta a la que cada una intenta llegar en relación a todos mis cuestionamientos acerca de la verdad.
El deseo con el que nace la idea de hacer una trilogía está escondido en mi certeza de que no alcanza una obra (ni siquiera tres) para abordar un tema en particular. Entonces, descubro que tengo ciertos conflictos con la verdad, ya que el tema se instala silencioso y sin previo aviso en estas historias, aunque en la última, El secreto, no caben dudas acerca de esto. Es por eso que se me aparecen escritas algunas obras o, mejor dicho, "planes de obra" y reconozco que sería algo riesgoso caer en la monotonía, así que selecciono tres de ellas y voy para adelante con el proyecto. Es algo que descubro en el proceso de gestación de La venganza. En esta oportunidad, la verdad se me aparece como una trampa, como algo que uno quisiera alcanzar, pero que rechaza por completo a la hora de la revelación. ¿Es que acaso existe una revelación? Al parecer las cosas estuvieron siempre reveladas, pero por un extraño motivo no se vio... ¿En qué creemos? ¿En qué conviene creer? No sé...
Me parece que tengo una obsesión: ¿Existe la verdad? ¿Qué se consigue con la verdad?

Acerca de La Venganza
La Venganza es la primera obra que se estrena de la trilogía.
A partir de una anécdota que me cuentan es que nace una idea que devino en obra.
Me propongo indagar sobre una escritura "anecdótica" que no escape a lo "histórico". ¿Qué sucede si escribo una obra a partir de la realidad y no a partir de la ficción? Comienzo a utilizar este procedimiento de extraer elementos reales, procurando que sean de mi realidad y no de una que todos conozcamos (no se trataba de escribir acerca de conflictos socio-políticos de carácter nacional), para llevarlos a un plano de ficción. De esta manera se comenzó a construir un mundo con personajes y situaciones lleno de autoreferencias, pero que siendo desconocidas para el otro funcionaban claramente como ficción.
Al llevar a cabo ese procedimiento descubro que termino, sin querer, exarcebando algunos aspectos de la realidad y magnificando situaciones, abriéndolas totalmente del hecho original, dando lugar a la aparición de nuevas situaciones. La historia comenzó a abrirse más y más y un repentino deseo de experimentar aun más sobre lo desconocido (que hasta ahora era escribir con referencias verdaderas) invadió la escritura y nació la aventura de explorar sobre un género más que difícil de hacer en teatro: el terror.
Tenía la claridad de que no iba a producirse tal cosa, por eso la escritura sería el resultado de ese experimento y no el fin último de realizar una obra de terror. Parto de la premisa de que era preciso no ser efectista (generar terror), pero incluir, de todas formas, elementos propios del género. Del juego de la interacción entre estas dos reglas aparece el procedimiento con que terminaría de cerrarse la dramaturgia. Entonces, la obra termina ubicándose en un lugar en el que no se termina de entender si lo que esta sucediendo es una parodia al género o una experiencia "terrorífica" en sí misma. No se produce, por suerte, un abordaje solemne del género, si no que esta historia fluye por sí sola; es lo que es y punto.

De esas autoreferencias, poco quedó. La dramaturgia concluyó por adquirir su propia identidad y su propia trama. De este experimento del género, algo nació y es lo que hoy es "La Venganza".
Escribir con la realidad es escribir con la verdad. Era lógico que con algo tan efímero, como parece ser la verdad, las cosas iban a cambiar...

Matías Vitali

Este espectaculo contiene escenas que pueden herir la sensibilidad del espectador

Clasificaciones: Teatro




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