Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Andy Bozzo, Florencia Chidichimo, Claudia Giombini, Wen LI Kohei

Las antiguas enseñanzas indican que el "círculo protector", el mandala, es el viejo antídoto contra los estados caóticos del espíritu.

Cuatro personajes arriban a un "no lugar" llamado Magnolia, sumergiéndose en un universo de símbolos, que entre sueños y pesadillas los conduce a la puerta de la propia transformación.

A lo largo del espectáculo cada personaje será "descubierto", presentado por otro. Y en medio de la cotidianeidad, transitaran sus propios vacíos, silencios y transmutaciones.

Vacíos

La entrada al Vacío los enfrenta a la propia voracidad, a la compulsión, a la inevitable expulsión de sus más íntimos horrores.

Lo vacío, lo hueco, lo otro abismal y visceralmente profundo.

Silencios

En esa profundidad sobreviene el Silencio, pues aquello que hemos mantenido alejado de nosotros, debemos beberlo hasta la última gota si queremos transformarlo. En ese trago aparecen el amor, la espera, la muerte y el tiempo, y sobre todo, la visión de lo que aun estaba en sombras.

Transmutaciones

"todas las cosas cambian; nada muere. El espíritu ambula de aquí para allá, y ocupa el marco que le place... Porque aquello que una vez existió ya no es, y lo que no era ha llegado a ser. Así, el enorme círculo de movimiento ha girado una vez más" Ovidio: Metamorfosis

Los personajes entran en "trance". Despiertan. El don ha sido concedido.

No es necesario permanecer en Magnolia. Se "fugan" o "regresan" para entretejer sus dos mundos.





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