Martes, 18 de Octubre de 2016

De Jorge Calvo

Versión libre inspirada en un relato de Bernardo Kleiner.

A una tediosa hora sin trabajo, por ausencia de un paciente, el Dr. Fridman intenta llenarla con un monótono solitario.

Liliana, su secretaria lo acompaña en el aburrimiento. Surgen los conflictos entre ambos.

Irrumpe en el austero consultorio María Eugenia, niña que perturba a su madre con sus libres e insólitas ocurrencias. También El Doctor y Liliana se rinden ante sus interminables preguntas.En cuanto a la Madre y sus ansiedades, el querido doctor sólo puede darle respuestas.

El analista se reclina en el sofá. Creía tener la respuesta pronta, de circunstancia, pero le asaltan no pocas dudas. ¿Discursea ceremonioso para aliviar el sufrimiento de los que llegan a él? ¿O es la búsqueda afanosa del poder mágico en una retórica que calma su propia ansiedad? ¿Y si fuese mero pasatiempo que le facilita meditar lo que otro acaba de confesarle?

El analista la observa, más tranquilo. Por primera vez, siente que tiene un escucha de verdad. Y se anima ante la niña con el relato emocionado de su propia niñez, los recónditos miedos que lo han acompañado y la travesura que supo darle color a su vida.

María Eugenia arrincona su pequeña osamenta en el butacón y sigue atenta la historia nunca contada.

Bernardo Kleiner

Clasificaciones: Teatro




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