Miércoles, 19 de Octubre de 2016

Ronda de noche una hembra herida, que al oler su propia sangre se lanza fuera del quicio. Sus dientes de leche reclaman el debut sobre la carne, pero su corazón sentenciado le ha dado el ultimátum. Los líquidos no dejan huellas sobre el pavimento frío, cada paso es un golpe de arco hacia la muerte, y el recuerdo de un gesto original, cargado de ternura, la suspende en plena marcha, de tanto en tanto, imponiendo a su instancia fugaz la eterna nada.

Es decir:
somos un grupo que se da cita para investigar la improvisación y/o improvisar una investigación. Víctimas voluntarias añorando un algo victimario, desarrojados de nosotros mismos, desesperados, todos los domingos intentamos una misa para convocar a la Fiera.
(Teseos enamorados del Minotauro, adictos a su acecho, tememos de las Ariadnas, de los hilos conectores).
Es decir, Somos Sobrevivientes Arrepentidos en este cosmos, es decir, improvisamos escenas, es decir pedimos perdón, que es improvisar escenas, que es pedir perdón.

Es decir:
un huevo roto que deja manar un gas lenguaje que se esparce y se inspira en la profundidad del rostro de una antigua especie espía, quien retuerce su forma en actitud de digestión libidinosa, y reclama toda la escena para sí, pariendo por la boca la siguiente injuria en código rupestre: "Mirad, ved allí ese animal a la deriva, bajo la profunda marejada del silencio; anda solo, con sus fulgores mortuorios, dando alaridos y confusas voces; lluvia de sangre y maleficio en el sol, como si hubiese llegado el día del juicio final".

Clasificaciones: Teatro




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