Martes, 18 de Octubre de 2016

De Patricia Zangaro

"Aguas Memoria que bordan sueños. Sueños que invocan el poder creador de la palabra. Palabra que se sueña escrita porque está vedada".

¿El saber del bordado conforma la letra? ¿Desde la letra se borda una identidad? Tiempo de aguas expande sentidos como caminos que se bordan y retornan en un fluir, un aprendizaje: poética de la ausencia, del vacío, de lo traslúcido, poética de las pérdidas para ganar el lenguaje. Una mujer imagina lo que falta: por un instante obtura el vacío. Ya no hay miedo si se puede soñar un mundo y revelarlo. Entre el cuerpo y el bordado hay un saber que se descubre, que horada lo hondo del olvido, femenino secreto ancestral: un trazo, un misterio, la marca en el orillo hace orilla al borde del agua. Agua que es luna, vientre materno, y que conjura al padre: ya no habrá castigo para quien transgrede la norma, si la que fue prohibida puede nombrarse.
Entre el sueño y la escritura, una joven-vieja emerge de las aguas recién bautizada: se pare, se borda, se escribe, se interroga: quién soy?
Desde la absoluta incertidumbre, su fragilidad atraviesa la precariedad de lo real. Entre lo vivido y lo soñado, el deseo separa las aguas, limpia la con/fusión de la lluvia, se re/conoce en la letra cuando la sábana adviene página.
Linaje de mujer es Tiempo de aguas: lo escrito y lo soñado fluyen en amorosa vibración, y la insistencia del deseo afirma la imposibilidad de su captura.

Susana Poujol

Clasificaciones: Teatro, Adultos




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