Martes, 13 de Septiembre de 2016
Miércoles, 13 de Junio de 2007

Ambulancia, una banda de des-generados

Por Karina Mauro | Reportaje a Mike Amigorena, Luciano Bonanno, Mariano Torre, Muriel Santa Ana, Julián Vilar, Víctor Malagrino, Sergio D'Angelo

Música para mirar, grupo de actores que simulan ser una banda, obra de teatro, recital de rock, tratamiento teatral de la música, Ambulancia es todo eso y, a su vez, todo eso no puede explicarlo.

Ingresé al onírico mundo de Ambulancia en un soleado mediodía patrio. La banda formada por Mike Amigorena, Luciano Bonanno, Mariano Torre, Muriel Santa Ana, Julián Vilar, Víctor Malagrino y dirigida por Sergio D’Angelo (sí, es una banda que tiene director…), me recibió con el mate preparado y el aviso de la ausencia de Víctor y Luciano. La entrevista, que se desarrolló con cierta anarquía en el uso de la palabra y la completa pérdida del rumbo de las preguntas por parte de quien esto escribe, reproduce una amena charla, donde los comentarios se disparan para cualquier lado y parecen inconexos, pero no lo son, como no lo son sus conciertos, en los que los temas musicales originales establecen extrañas relaciones y sufren singulares mutaciones, mientras palabras e imágenes cobran materialidad, sin respetar límite genérico alguno. Lo mejor es que todos se comportan como si no supieran la joyita que tienen entre manos. En definitiva, una entrevista que no es simplemente para leer. Es para mirar…

-Para empezar, la pregunta obvia: ¿Cómo se formó la banda?

Mike Amigorena - Por separado se gestaron distintas cosas y se unieron en un solo día. Yo buscaba tablaturas de canciones que me gustaban y las tocaba en guitarra. Paralelamente, Luciano se juntaba en su casa con Mariano a tocar la batería, porque Luciano tiene una batería que le dejó un amigo que le dijo: “La chancha de esta batería tiene una magia que te la dejo para que la ejecutes. Depende de vos” Y ahí se la encontró Mariano, que tocaba la batería desde la montaña, porque él es de Ushuaia.

-Todos tienen formación musical.

Mariano Torre - Sí, pero no es una formación académica. Todos, un día dijimos “a ver, yo agarro este instrumento…”.

Julián Vilar - Vos tenías que sacar una canción para un programa de televisión…

M.T.:- Era Revolution, de Los Beatles. Le pedí a Luciano que me ayudara, porque hacia quince años que no tocaba. Llegó otro de nuestros amigos y después llegó Mike. Teníamos un bajo, lo llamamos a Julián y le dijimos “vos tenés que tocar acá y acá”. A las tres horas estábamos tocando Revolution. Bueno, lo que menos sonaba era Revolution.

Sergio D’Angelo – “Levorution” era…

M.A.:- Pero al otro día estábamos tocando…

M.T.:- Sí, al otro día estábamos tocando en un cumpleaños.

S.D.:- Yo fui a ese cumpleaños… ¡No podía creer lo que estaba escuchando y viendo! Yo estaba con los sentidos bastante alterados… pero eso sirvió. Les dije “chicos: esto es maravilloso, quiero participar”. Y no quisieron saber nada. Pasaron dos años y empezaron a sentir la necesidad de un director.

J.V.:- Nosotros seguimos sacando temas que nos gustaban y tocamos en un par de fiestas más.

M.A.:- Y el bombo empezó a mostrar su magia…

J.V.: - Sí, es el mismo que ahora tiene el logotipo de Ambulancia, el simbolito del panadero.

(Mike me enseña una planta encerrada en un globo de vidrio y me dice: “…acá adentro hay magia…”. Se trata de un panadero que corona cada concierto y que se reproduce en el logo de la banda).

M.T.:- Lo interesante es que empezó a cobrar vida más allá de nosotros. Como no éramos buenos tocando, en el escenario pasaba otra cosa. Y tenía que ver con que nunca se sabía si estábamos haciéndolo en serio o en joda… Entonces se empezó a definir algo de lo que necesitamos hacernos cargo. Y lo invitamos a Sergio…

M.A.:- ¡Para que se hiciera cargo!

-Tomá la magia y hacé algo…

M.T.:- Faltaba el toque de glamour, porque éramos todos hombres.

M.A.:- Faltaba estrógeno…

M.T.:- Aparece la idea de convocar a una mujer y empezamos a hacer castings de mentira, porque la única que venía era Muriel.

M.A.:- Venía a nuestras casas y audicionaba.

J.V.:- Era más que nada para ver si pegábamos onda…

M.A.:- Para ver cómo se desenvolvía rodeada de másculos, ¿entendés?

Muriel Santa Ana - Yo tenía dificultades para relacionarme con los hombres, así que me pareció una propuesta que me podía ayudar.

M.T.:- Ella creyó que entraba a un proyecto. Cuando tocábamos decía “yo escucho y grabo lo que podrían ser mis coros”. Y en realidad nosotros no teníamos idea ni de lo que hacíamos nosotros.

M.S.A.:- Viví estresada un año, porque no entendí nunca dónde estaba. Ellos ya estaban muy aglutinados como energía y como testosterona. Era como una cosa muy difícil de penetrar…

M.T.:- Hasta que un día, en el tema Me olvidé de vivir, algo entendió….

-¿Cómo se eligen y arman los temas?

M.S.A.:- Por gusto.

J.V.:- Al principio tocábamos lo que salía. Como nunca llegamos a tocarlos bien, empezamos a modificarlos y a unificarlos. Por ejemplo, hacemos God save the Queen de los Sex Pistols, que nunca nos salió como a Sex Pistols, más allá de que vos los escuchas y decís “esto lo toca cualquiera”. A nosotros no nos salía y así empezamos.

S.D.:- Ahora hacemos una versión swing.

M.T.:- Lo bueno es que no nos salía como a Sex Pistols, pero empezó a aparecer una cosa más interesante y personal. Ahora, esa inconsciencia primigenia, se ha transformado en una forma de buscar. Sergio nos dice: “¿por qué no miran estos dos temas?” Y terminan siendo otro.

-Hay algunas canciones que no son temas musicales, sino cruces de distintas cosas…

M.S.A.:- Tiene que ver con que ninguno es músico, excepto Víctor (Malagrino). Entonces la asociación pasa por cómo vos te imaginás esa canción o qué te imaginás haciendo y desde qué estado. No se habla de esto, estoy poniendo en palabras algo que sucede.

S.D.:- Los arreglos no se eligen por cómo suenan, sino por cómo les quedan a ellos los instrumentos. Por ejemplo, alguien dice “yo quiero tocar el teclado”. Pero resulta que no sabe tocar el teclado. “No importa, yo quiero estar detrás del piano y hacer este movimiento”.

-Por lo que dicen, todo está relacionado con lo performativo o teatral.

M.S.A.:- El proceso de armado tiene que ver con lo que esa canción le propone a cada uno. No sé si desde lo actoral, sino casi desde lo físico: cómo se quiere mover, dónde quiere estar o qué quiere hacer con el otro.

J.V.:- Al no ser músicos, no existe la exigencia de hacer las cosas bien. No sé cómo es pensar un tema desde lo estrictamente musical. Cada uno lo piensa a partir de cómo tendría ganas de hacerlo. Y por ahí surge que un tema de Julio Iglesias se hace en ritmo de rap, con un coro español con castañuelas.

-Pero el tema se escucha muy bien.

S.D.:- Estamos dando la impresión de que es todo muy lúdico, pero después de eso hay una obsesión porque se escuche bien. Y se termina escuchando bien.

M.T.:- Y por eso no se sabe si es en joda, o es en serio. Porque el tema termina estando bueno.

M.S.A.:- En el momento en que lo hacemos, es en serio. Después el efecto puede ser paródico.

M.T.:- Claro, yo me siento Stewart Copeland en ese momento.

S.D.:- Cada uno es poseído por alguien que toca bien. Son como personalidades, como presencias que no son ellos mismos y que se juntan para ese show. Y terminan viviendo así, como sucede con varios actores que se convierten en sus personajes. Como Bela Lugosi, que le termino chupando la sangre a los vecinos. Y ellos van a terminar así…

-Sergio, ¿cuándo llegás a Ambulancia?

S.D:- Empecé mucho después de lo que hubiera querido. Creo que porque en ese cumpleaños hice un papelón. Yo los miraba acostado en el piso y decía “¡esto es buenísimo!”. ¡Era tan impune lo que hacían! Cantaban canciones en inglés y no sabían inglés o no sabían la letra. Pero sonaba perfecto y era tan divertido verlos divirtiéndose… Les dije que me llamaran y ninguno me llamó ni siquiera como amigo. Pero pasó el tiempo y recibí la carta. Ya tenían armado un repertorio que se parece muchísimo al de hoy.

M.A.:- Le mostramos un rompecabezas, él nos ayudó a poner las piecitas y quedó el castillo de Neuschwanstein, ¿viste el que está en Alemania? Con un cielo atrás.

J.V.:- Yo no lo conozco igual, pero…

-Ustedes hablan de un proceso que parece totalmente anárquico. Pero cuando se los ve, todo está muy ajustado, como si hubiera sido pensado y ensayado.

S.D.:- Cuando ingresé ya estaba todo, pero había niveles de presencia desordenados.

M.S.A.:- El primer día que vino a un ensayo, Sergio dijo que se perdía el cincuenta por ciento de lo que hacíamos. Dijo “yo no quiero intervenir, sino lograr que las cosas interesantes se vean”. Lo bueno de su propuesta es que hay marca, pero eso no deja una sensación de intervención.

S.D.:- Es que si querés guardarlo, lo rompés. Se transforma en una pieza de laboratorio. Al verlos pensé “por dónde agarro esto para que no se transforme en una cosa previsible”. Tenés que acercarte despacito, como si fuera un animal salvaje. Primero te vas haciendo amigo y empezás a entender su código, para comenzar a dialogar y no imponerle nada. Ahora, participo desde mi lugar como uno más. El nivel de propuesta es muy parejo. Hay un criterio general que tranquiliza mucho y que lleva a que los filtros sean naturales. Entonces no va a haber cosas fuera de lugar, porque se notan rápido. Todo es tan impune, nos equivocamos y nos olvidamos de todo, todo el tiempo. No hay asistente, no se sabe cuánta plata hay, es un caos.

M.S.A.:- Pero tenemos un sistema, por lo menos desde que yo me integré. Estuvimos casi dos años reuniéndonos. Eran ensayos muy arduos, porque no teníamos rumbo. Nos juntábamos a tocar, no teníamos fecha, estábamos en una habitación.

J.V.:- Eran ensayos para aprender a tocar.

M.S.A.:- Y ver si pasaba algo. Esto no tiene esa carga que tiene el teatro: fecha de estreno, cantidad de funciones planificadas. Es algo de una sutileza y de una flexibilidad, que nos permite tocar en un cumpleaños, en Clásica y Moderna, podemos ser teloneros de Sting. Puede encajar en muchos formatos.

M.A.:- Es como el panadero… ¿Viste que flota?

M.S.A.:- Incluso ahora que estamos tocando, ensayamos una vez por semana.

M.T.:- Es que la mirada de Sergio hace que lo importante ya no sea la música, sino lo que se ve.

-Se nota que son actores y eso es lo interesante…

S.D.:- Yo voy habitualmente a ver bandas y es tremenda la carencia de espectáculo que tienen. Aun las bandas profesionales. No encontrás a nadie que haga un show de su música.

-O le ponen fuegos artificiales, pero el espectáculo siempre es externo.

S.D.:- Claro, tienen una puesta en escena que la hacen otros. Y no se dan cuenta de lo que eso le suma al espectáculo. Con la actuación se opacan todos los errores. Aparte te suma como divertimento.

-Algo me contestaron, pero quiero que lo definan. ¿Qué es Ambulancia? En la gacetilla dice que es música para mirar, Mike me dijo una vez que eran un grupo de actores que simulaban ser una banda, en el currículum de Julián figura como obra de teatro y en el de Víctor como banda de rock.

J.V.:- Yo lo defino como todo eso y todo eso confluye en que es música para mirar. Porque es rock, hay guitarras distorsionadas y batería fuerte, pero hay otros temas que son más tranquilos, con sonidos muy sutiles. Grabamos un demo y cuando lo escuchás no es lo mismo, tenés que verlo.

-¿Ustedes quieren grabar un disco? ¿Qué tipo de banda quieren ser?

M.T.:- Yo no sabría decirte ni qué somos, ni qué es lo que hacemos. Lo que sí puedo decirte es que no hay nadie que haga esto, no por darnos aires de que somos únicos, sino porque no encuentro nada con qué asimilarme. Lo nuestro no es plenamente teatro, pero tampoco es rock. Es como la mezcla de todo y la mezcla de nada.

J.V.:- Tampoco inventamos nada. Lo hacemos desinteresadamente.

M.T.:- Y nos gustaría desarrollar todas las posibilidades.

M.A.:- Una cosa no puede estar sin la otra. Pero me parece que hay una intención de grabar un disco que sea Ambulancia, la música. De todos modos, es algo que no puede prescindir de lo visual. Es música para ser vista.

S.D.:- La música fue adquiriendo una personalidad. Hay más temas originales, aunque estrictamente no son canciones. Por ejemplo, el tema electrónico es una situación que surgió de una improvisación y que dio como resultado una música. Uno hacía algo, otro respondía, cada uno le fue agregando un sonido y una acción. Sí. Resultó ser un tema electrónico, que tiene una letra, que en realidad es un collage de otras letras. Yo no sé si eso da para grabarlo y escucharlo, pero hay ahí un camino para seguir, que podría plasmarse en un disco.

M.S.A.:- Un músico nos dijo que si grabábamos, teníamos que sonar como se nos ve. Eso se puede hacer. Pero no se trata de tener el mejor estudio, porque eso a nosotros nos mata, porque se escuchan las pifiadas.

-En relación a lo que dijo Mariano, ¿sienten que tienen que abrir un espacio o que están ocupando un lugar que ya estaba y que otras bandas dejaron vacío? ¿Sienten la influencia de alguien que haya hecho algo parecido antes, acá o en el exterior?

M.T.:- La verdad es que no. Por ahí hay tres millones, pero yo lo desconozco. Nosotros vamos abriendo nuestro camino. Quizá el que lee la nota conoce un montón de casos….

-Es gracioso ver a la gente que pasa por la calle y se queda mirando sin entender qué sucede… Yo he querido recomendar el espectáculo y no sé cómo describirlo, “alguien baila frenéticamente y después otro recita las estaciones de subte de la línea D con diferentes acentos y después cantan…” Es indescriptible.

M.T.:- Me pasa lo mismo cuando me dicen “pero, ¿para qué querés que te vaya a ver? ¿Qué estás haciendo? Y… no sé… Si me querés, vení a verme…”. Pero se trata de eso, de que no se sabe qué es y es ahí donde esta la originalidad. Además tenemos una estrella y es que hacemos todo mal y sale todo bien.

M.S.A.:- O no hacemos nada y pasa de todo. Un día estábamos probando sonido. Había cantado Rita Cortese antes y nos vio. Al rato sube al camarín y nos dice, “es una vergüenza la prueba de sonido que hacen ustedes. Vos no podes pararte adelante del micrófono y decir: ‘uno, uno, hola, hola’”.

J.V.:- Yo nunca en mi vida probé sonido.

M.S.A.:- Por el parlante sale, pero no sé si está chato o aplastado… Mike no prueba sonido, le prueba cualquiera, con otro volumen, otra voz.

M.T.:- Mirá lo que me dijeron en una prueba de sonido: “¿cómo estás escuchando la mezcla de adentro?” ¿Qué es una mezcla de adentro? Así probamos y así nos manejamos. Eso es parte de la inconsciencia con la que se formó la banda. Cuando empezamos a tocar, los equipos apuntaban hacia mí y no escuchaba lo que tocaban los demás. Yo tocaba la batería, el que me seguía, me seguía.

M.S.A.:- Bueno, esta todo más o menos igual ahora, ¿no?

J.V.:- Si fuéramos músicos de conservatorio, ni a palos tocamos en esas condiciones.

-Algunas personas con las que vi el show (yo no lo sé porque soy muy joven), me dijeron que era como volver al Parakultural.

J.V.:-Yo nunca fui al Parakultural.

M.A.:- ¡Pero Sergio ha vivido el Parakultural!

S.D.:- A mí me lo contó mi familia, porque yo también era muy joven. El Parakulturalera un lugar de prueba. Pero en un momento donde no había conciencia de la técnica, no había técnica. Recién las cosas estaban llegando. Había una escuela teatral muy vieja y había muchas ganas de hacer mierda todo eso. Era como romper y vomitar permanentemente. Surgían cosas interesantes artísticamente, pero muy caóticas. Todo eso le sirvió a esta banda y a todos. Pero hay un proceso de veinte años, que hace que toda esa parakulturalidad sea la raíz, pero que a su vez haya mucho trabajo en el detalle, en la sutileza y en el orden de ese caos, que se ve como tal, pero que se puede repetir perfectamente de una función a otra. Era muy difícil que aquello se pudiera repetir. Yo me acuerdo de Los triciclos Clos, que era un grupo en el que estaban Luis Aranosky, Daniel Aráoz, y otros actores. Ellos tocaban un punk muy gracioso, porque era tan punk, tan asesino, tan enfermo, que era comedia. Era muy actuado y sonaban bien, pero tenía esa impronta instantánea, que sucedía ahí y no sabías si la ibas a ver de nuevo.

-Creo que la esencia de Ambulancia tiene que ver con el tratamiento de los géneros o con el des-género. Tanto en lo que se refiere a qué es, si banda de música o grupo de teatro, como en la mezcla de géneros musicales e incluso con la mezcla de género femenino/masculino del cantante, que usa ropa de mujer pero no está travestido, porque se comporta como hombre. Esto, que resulta en una parodia de todo, ¿es premeditado, lo reconocen después de hacerlo o nada de eso?

M.S.A.:- No es que digamos “¡ay!, no nos damos cuenta de nada”, pero la verdad es que las cosas aparecen sin buscar un efecto. Cuando nos salió la primera fecha, no teníamos vestuario. Me acuerdo que Mike dijo “yo quiero estar vestido de azafata”. A él le gusta, vos ves cómo se viste o cómo es y asociás que eso le va y está cómodo.

S.D.:- En cuanto a la tergiversación de los géneros musicales, tiene que ver con que se hace lo que a cada uno le parece, lo que tiene ganas, pero con criterio. Cada uno tiene un criterio muy personal, artístico y estético y tiene buen gusto y puede ponerlo.

J.V.:- Sí, pero ya hay una premisa que es no hacer el tema propuesto igual a como es originalmente.

M.T.:- La premisa es explorar. Porque ya hay ochocientas bandas tributo o de covers. Ahora estamos intentando ver qué otras maneras existen de cruzar distintos elementos.

-La última: ¿Por qué se llaman Ambulancia?

M.T.:- Hubo dos meses de búsqueda con varias listas de nombres. Nos llamamos de ocho maneras diferentes. Y justo antes de esa primera fecha, Víctor tuvo una situación con una gitana que le dijo que veía una ambulancia en su vida.

J.V.- Estábamos a dos días de tocar y bueno, ese era un nombre.

M.S.A.:- Sí, era la una de la mañana y yo pregunto: “che, ¿y el nombre?”. Teníamos que hacer los afiches, algo…

M.T.:- Y Víctor contó esto y la palabra “ambulancia” quedó más arriba del relato. No es Ambulancia por lo médico. La palabra cobró importancia por su sonido, como después sucedió con la imagen del panadero.

M.A.:- Fue como el panadero que deambula, el nombre hizo lo mismo. Estaba en el aire y lo agarramos.

M.T.:- Y nadie pudo definir por qué.

-Llegó del mismo modo que ustedes crean todo.

J.V.:- No remite al significado. Cuando vas a ver a la banda o ves el afiche, vos leés el nombre y no lo asociás con una ambulancia.

M.S.A.:- Es que la tipografía, el diseño, es súper elegante, nada tosco. Ni siquiera tiene rojo. En cuanto al panadero, el primer día que lo mencionamos, Mike pensó que íbamos a poner a un tipo amasando.

(Se desarrollan una serie de comentarios jocosos respecto al equívoco, que lamentablemente resultan imposibles de entender en el registro sonoro).

S.D.:- El panadero apareció con la versión de Trigal, de Sandro. Cuando la escuché, me imaginaba un tren llegando a Tucumán en verano, cuando se meten todos los panaderos y el polvo por la ventanilla. Y trigos dorados. Si yo pudiera ponerle panaderos y luz dorada cuando tocan esa canción, se los pondría.

M.T.:- Y sin saber todo esto, la diseñadora lo incorporó al logo y ahora no hay manera de despegarnos del panadero. Nos volvimos todos fanáticos.

S.D.:- Yo los cultivo en mi casa. Cuando mi hijo llegaba de la escuela, sacaba uno y soplaba y ahora se ha hecho una plaga. Porque es un yuyo, ¿viste? En verano está lleno y los llevamos al show. Ahora tenemos uno que es transgénico, porque es una planta de verano.

J.V.:- Por eso tiene esta tapa. ¿Donde vas conseguir un panadero ahora?


Para info actualizada de shows consultar: http://www.ambulanciasonidopretaporter.com

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